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3 trastornos con los que trabaja un educador diferencial

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Todos los niños son diferentes entre sí. Algunos son alegres y risueños, mientras que otros se presentan más taciturnos y callados. Hay quienes se irritan fácilmente y no toleran frustrarse. En fin, por algo juntos constituyen un mundo: porque cada uno de ellos aporta a su entorno un componente irreemplazable. Y entre esta amplia variedad de caracteres, destacan quienes poseen necesidades especiales de aprendizaje. Estos pequeños trabajan bajo la supervisión de un educador diferencial, quien explotará su mayor potencial para lograr que den lo mejor de sí.

Pero, ¿sabes cuáles son los principales trastornos de que se ocupa la educación diferencial? Lee con atención, pues te lo contamos en las siguientes líneas:

Trastornos del lenguaje: no todos los niños desarrollan al mismo tiempo las habilidades comunicacionales. Hay quienes tienen más dificultades para expresar sus sentimientos, emociones y conceptualizaciones por medio del habla. Pues bien, es a estos niños a quienes la educación diferencial ayuda ostensiblemente, al brindar la atención específica que exigen sus necesidades. Así, los profesionales de esta disciplina se desempeñan en escuelas de lenguaje y colegios tradicionales, apoyando la buena pronunciación y escucha, junto con el adecuado desarrollo del pequeño en este ámbito.

Déficit atencional hiperactivo: algunos menores no responden bien al sistema educativo tradicional, puesto que este no los motiva a aprender o no está formulado para sus canales preferentes (kinestésico, visual o auditivo). Es por ello que estos pequeños tienden a aburrirse de sobremanera en clases, dedicando las horas lectivas a menesteres distintos de los propuestos por el profesor e incluso distrayendo a sus otros compañeros. Por eso, el educador diferencial toma un rol de relevancia en lograr la motivación de estos niños, y guiar su proceso educativo adaptándose a sus necesidades.

Asperger: El niño que padece este síndrome suele relacionarse mejor con adultos que con su grupo de pares. Tiende a ser más retraído, pero acostumbra imponer sus propias reglas al formar grupos con sus semejantes. Por lo mismo, requiere de una educación diferencial y flexible, que se adecue a sus necesidades, proveyéndole un ambiente en el cual se sentirá cómodo y a gusto. Lo anterior obviamente influirá en su disposición al aprendizaje, logrando de su parte una mayor motivación.

Como ves, la educación tradicional no necesariamente responde a las necesidades de todos los educandos. No significa que esté mal o ellos lo estén; es sólo que, en medio de la diversidad propia del mundo en que vivimos, algunos necesitan una atención más específica y personalizada para obtener resultados óptimos. Si es el caso de tu pequeño, ¡no dudes en brindársela! Llegará el momento en que te lo agradecerá.

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